Conforme nos enfocamos en Jesucristo y Su ministerio en esta iglesia, nuestros problemas sociales, económicos, culturales, niveles de entendimiento Bíblico y cualquier otra cosa que quiera dividirnos fluirán a traer gente a Jesús, llevándolos hacia el crecimiento espiritual y el servicio.

Nuestro propósito es una declaración sucinta y transferible, declarando la centralidad de Jesucristo en nuestro ministerio. Nos mantiene en el rumbo en estos días de pluralismo en la religión. Es importante entender que sin Jesucristo no hay cristianismo. No todas las religiones llevan a Dios. La Biblia deja eso muy claro.

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos…” (1 Timoteo 2:5,6). Jesús dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Todos los fundadores de las grandes religiones del mundo siguen en sus tumbas. Sólo Jesucristo salió de la tumba.

El cristianismo no es exclusivo sino inclusivo. Incluye a todos, aquellos que en arrepentimiento reconocen su necesidad de Jesucristo como su Salvador. El único camino hacia la iglesia de Cristo es mediante el arrepentimiento (Vea Hechos 2:38-41). La única manera de que una iglesia permanezca fuerte es mediante el arrepentimiento. La iglesia de Jesucristo florecerá cuando todos nosotros tengamos cuentas cortas entre nosotros y el Señor. Quiere decir un deseo de pedir perdón, de arrepentirse y otorgar el perdón cuando haya necesidad. Esto no sólo es posible, sino probable mientras nos enfoquemos diariamente en el Señor Jesús.

El propósito de Palabras de Vida es conocer a Jesús personalmente y continuar su ministerio.

A. CONOCER A JESUCRISTO PERSONALMENTE

1. Venimos a conocer a Jesucristo inicialmente en la conversión.
“Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Marcos 1:14,15).

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23).

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13).

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1 Juan 5:11,12).

2. Crecemos en nuestro conocimiento de Jesucristo mediante el discipulado.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19,20).

¿Cómo vas como discípulo de Jesucristo? ¿Ya te bautizaste? Y si no, ¿por qué no? Si no estás creciendo en tu discipulado no estás creciendo en tu conocimiento de Jesús. Si no estás creciendo en tu entendimiento de las enseñanzas de Jesucristo, no estás creciendo en tu conocimiento de Jesucristo. Si no te has bautizado como creyente no estás creciendo en tu conocimiento de Jesucristo.

Piensa en esto, como creyente vas a ir al cielo a donde Jesús está y nunca has estudiado los evangelios para entender su voluntad y su propósito para tu vida. Puedes ver la televisión durante horas pero no puedes ir a una clase para adultos una hora los domingos. Tienes tiempo para tantas cosas pero no tienes tiempo para leer la Biblia y la oración. Planeas ir al cielo gracias a Jesucristo pero tienes muy poco interés en lo que Jesús dice sobre cualquier cosa. Pasas tiempo viendo mapas y volantes sobre tus vacaciones pero no lees la Biblia que es el mapa de la vida.

Es tiempo de que nos demos una buena sacudida y nos arrepintamos de nuestra falta de oración, mundanidad y santurronería.

3. Crecemos en comunión con Jesucristo y su familia al arrepentirnos del pecado cuando sucede.
“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Jn 1:6, 2:1)

Caminar en la luz puede ser ejemplificado por una persona en un escenario oscuro caminando bajo la luz de un reflector. Mientras camines bajo la luz de ese reflector no te tropezarás con nada. Si te sales de la luz estarás caminando en las tinieblas..

Dios es luz, la Biblia es luz, la iglesia que Jesucristo está construyendo es luz, otros cristianos caminando en la luz son luz.

No solo queremos conocer a Jesucristo personalmente, también queremos:

B. CONTINUAR SU MINISTERIO

¿Cómo es ese ministerio? Uno de los grandes resúmenes del ministerio de Jesús de hecho lo encontramos en el Antiguo Testamento. Es una palabra profética escrita por Isaías en el capítulo 61:1-3.

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”

Jesús leyó ese mismo pasaje en la sinagoga de Nazaret y lo aplicó sobre sí mismo en Lucas 4:21 cuando dijo, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”

El ministerio de Jesús le vio:
1. Predicar las buenas nuevas a los pobres (vv.1a)
Los pobres son ciertamente aquellos que están en pobreza y necesidad. Pero también vemos el sentido de la pobreza espiritual aquí. Jesús predicó a todos pero las buenas nuevas solo le hicieron bien a aquellos que eran pobres de espíritu, a aquellos que estaban dispuestos a verse a sí mismos como espiritualmente miserables, pobres, ciegos y desnudos.

2. Vendar a los quebrantados (vv. 1b)
Si tu corazón ha sido quebrado, tu espíritu abatido, si hay un dolor en tu corazón y estás experimentando un dolor agonizante en tu alma, el ministerio de Jesucristo y esta iglesia anhela vendar, cuidar y confortarte. Jesús sabe lo que es el sufrimiento. El fue incomprendido. Fue acusado falsamente. Experimentó el dolor de la traición por un amigo cercano. Fue colgado al aire libre para que muriera, en una cruz romana por una multitud de asesinos. Jesús entiende y busca a los apesadumbrados. Sólo Él puede sanar completamente un corazón quebrantado.

3. Proclamar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel (vv. 1c)
Esto habla principalmente de los cautivos y los prisioneros del pecado. La cautividad espiritual bajo los poderes de las tinieblas es excesiva en nuestra ciudad. Las prisiones del diablo están llenas. La cautividad del alma por la avaricia, lujuria, celos y la envidia es bastante real. ¡El ministerio de Jesús libera al cautivo!

4. Proclamar el año de la buena voluntad del Señor y el día de venganza de nuestro Dios (vv. 2)
La mayoría cree que esto hablaba del día del Jubileo en el Antiguo Testamento. Cada 50 años en Israel la tierra era devuelta a su dueño original, todos los esclavos eran liberados y la tierra no era cultivada. Era un año de descanso y renovación. De la misma manera el ministerio de Jesús nos llama a ese descanso y renovación hoy.

Pero donde hay un día de misericordia y bendición para aquellos que creen, hay un día de creciente ira y el juicio de Dios para aquellos que no creen. Nuestra nación ha caído en el estupor de “Dios es amor”. Millones han decidido ignorar el hecho de que Dios es un Dios santo que juzgará el pecado. El famoso sermón de Jonathan Edwards titulado “Pecadores en las manos de un Dios Enojado” se nos ha perdido. En nuestra arrogancia creemos que tenemos una buena oportunidad de ganarle a Dios. El tendrá que dejarnos entrar al cielo porque somos muy buenos. Porque sabemos mucho, somos sofisticados o en general no estamos tan mal. Pero hemos olvidado que una mentira nos mandará al infierno.

No juegues con Dios, el es SANTO, SANTO, SANTO. Corre a los brazos de Jesús donde hay perdón y protección del juicio venidero de Dios sobre el mundo.

5. Consolar a todos los enlutados (vv. 2b, 3a)
Estar enlutado habla de arrepentimiento. Incluye un espíritu contrito, un agudo sentimiento de vacío, de pecaminosidad, un agudo sentimiento de miseria debido a las prácticas pecaminosas.

El ministerio de Jesús trajo confort y perdón a aquellos que estaban de luto y lloraron por su pecado. Para aquellos que están dispuestos a decir “estoy mal, he pecado y quiero ser perdonado” fluye el ministerio de Jesús. El ministerio espiritual de esta iglesia fluye hacia esa persona hoy. Pero el orgulloso, arrogante, presumido, santurrón y aquellos llenos de orgullo, siempre se han perdido el ministerio espiritual y el perdón que Jesús anhela darnos. Y cuando nos arrepentimos Jesús quiere “una corona de gloria en lugar de cenizas” (vv. 3b), “óleo de gozo en lugar de luto” (vv.3c), y “manto de alegría en lugar del espíritu angustiado” (vv. 3d).

“Y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (vv. 3e). Qué hermosa descripción de la iglesia. Es como un bosque de robles, robles de justicia plantados por el Señor. Un bosque y una iglesia despliegan el esplendor del Señor. Un bosque y una iglesia son la obra de Dios. Sólo Dios puede hacerlos crecer y florecer.

El propósito de esta iglesia es conocer a Jesucristo personalmente y continuar su ministerio entre todas las naciones en nuestra comunidad. ¿Cuál es tu propósito hoy?

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1. DIOS
Creemos en un Dios, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
a) Creemos en Dios el Padre, el Creador y Sustentador del universo, quien en Su infinita sabiduría y amor planeó la redención de la humanidad y la llevó a cabo mediante Jesucristo.
b) Creemos en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que nació de la virgen María, vivió una vida perfecta, fue crucificado por nuestros pecados, se levantó de la muerte y fue exaltado a la diestra de Dios.
c) Creemos en el Espíritu Santo que efectúa la redención en las vidas de aquellos que creen en Cristo. El nos da convicción, guía, enseña, reprende, mora, fortalece, conforta, intercede, une a los creyentes en un solo cuerpo, y glorifica a Cristo.
Gen. 1; Deut. 6:4-6; Sal. 139; Is. 40; Mt. 28:19; Jn. 1:1, 18; 4:24; 15:26; Rom. 8:1-17, 26-27; 2 Cor. 3:17; 5:19; 13:14; Fil. 2:6-8; 1 Tim. 3:16; 6:15-16; Heb. 11:6; Judas 25.
2. LA REVELACION DE DIOS
Creemos que Dios ha dado a conocer su poder y deidad en la creación. El también se reveló a sí mismo en palabra y acción en el Antiguo Testamento. Se reveló a sí mismo suprema y finalmente en el Señor Jesucristo como lo registra el Nuevo Testamento. Creemos que toda la Escritura, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es inspirada por Dios conforme hombres de Dios fueron movidos por el Espíritu Santo. Aceptamos que la Biblia en su totalidad no contiene errores en sus escritos originales, la Palabra infalible de Dios y la guía final, completa y autoritativa para la fe y la vida del discipulado cristiano.
Sal. 19; 119:105; Luc. 24:27, 44; Rom. 1:18-23; 2 Tim 3:15-17; 2 Ped. 1:16-21; Heb. 1:1-2; 8:5-13.
3. HOMBRE Y PECADO
Creemos que el hombre fue creado a imagen de Dios, sin pecado y en relación con Dios, con libre voluntad para tomar decisiones morales. Al pecar trajo muerte a toda la raza humana. Como consecuencia todas las personas son pecadoras por naturaleza, culpables delante de Dios y en necesidad de perdón y restauración.
Gen. 1:27; 3:1-19; Mt. 19:13-15; Rom. 3:10-18; 5:12; Efe. 2:1-3.
4. SALVACION POR GRACIA
Creemos que hay un Dios y Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre, quien mediante su muerte sustituta ha redimido a la humanidad del poder del pecado, muerte y castigo eterno. Somos salvos por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo, y sólo por fe. Aquellos que se arrepienten reciben el perdón de sus pecados y por el poder del Espíritu Santo son nacidos en la familia de Dios, y como fieles discípulos, obedecen la Palabra de Dios con alegría.
Hch 2:42, 46; Efe. 1:13-14; 2:8-9; 1 Tim. 2:5-6; Heb. 4:12; 9:15-28; 1 Jn 1:9.
5. LA VIDA CRISTIANA
Creemos que el Espíritu Santo mora en todo creyente y transforma a todo creyente a la imagen de Cristo y le permite al creyente dar testimonio a su Señor en la vida diaria. El Cristiano vive en comunión con Dios y otros creyentes y se une a la iglesia local en el bautismo. Todo creyente contribuye a la edificación del cuerpo de Cristo con sus dones materiales y espirituales. Por los medios de gracia provistos por Cristo, el creyente busca crecer a la madurez como se expresa particularmente en el “fruto del Espíritu”. Como el cuerpo de todo creyente es un “templo del Espíritu Santo” el o ella se refrenan de aquellas cosas que dañan el cuerpo o la mente. En su búsqueda por la perfección el creyente reconoce su completa dependencia de Dios y está constantemente en necesidad de Su gracia limpiadora y perdonadora.
Mt. 5:14-16; Jn. 12:26; 15:4-5; Rom. 6; 8:9-16; 12; 1 Cor. 6:19; Efe. 2:1-4; 4:1-16; Tit. 2:11-14; Heb. 12:14; 1 Jn. 3:17-18.
6. LA IGLESIA DE CRISTO
Creemos que la iglesia fue establecida mediante la obra redentora de Cristo en la historia, y que está compuesta de todos aquellos que ponen su fe en Él y que son bautizados por el Espíritu en un solo cuerpo, sin distinción de nacionalidad, raza o clase social. A pesar de la diversidad en congregaciones y denominaciones, el Espíritu Santo crea unidad entre todo el pueblo de Dios. La iglesia local es una asociación de creyentes bautizados.
Mt. 18:15-35; Jn. 13:1-17; Jn. 17-21; Hch. 2:38-44; 15:1-28; 1 Cor. 12-14; 2 Cor. 2:6-8; Efe. 1:22-23; 2:10-22; 5:21, 25-27; 1 Tes. 5:11, 14; 2 Tes. 3:6, 14-15; Ap. 5:9.
7. LA MISION DE LA IGLESIA
Creemos que el Evangelio es “el poder de Dios para salvación”, y que el mandamiento de hacer discípulos de todas las naciones es la tarea principal de la iglesia. Cada miembro de la iglesia es llamado a participar en la misión de la iglesia conforme se lo permita la gracia de Dios.
Mt. 2:23; 11:5; 28:19-20; Hch. 1:8; 2 Cor. 5:18-20.
8. LOS MINISTERIOS CRISTIANOS
Creemos que Dios mediante su Espíritu Santo ha dotado a todos Sus hijos con dones para los ministerios Cristianos. Todos son llamados a usar sus dones para la edificación del cuerpo de Cristo y glorificar al Señor. Algunos miembros de la iglesia son llamados a dirigir, predicar, enseñar, y cuidar a la iglesia. Por esta razón Dios da a unos el ser Ancianos y Pastores. La iglesia comisiona u ordena personas para tales ministerios y ama, respeta, y apoya a aquellos que sirven fielmente. Aquellos en el liderazgo deben vivir vidas cristianas ejemplares.
Is. 6:1-10; Jer. 3:15; Hch 6:1-6; 20:28; 1 Corintios 12:1-31; 1 Tes. 5:12-13; 1 Tim. 3:1-10; 5:17-22; Tit. 1:5-9; 3:10; 1 Ped. 5:1-5.
9. BAUTISMO CRISTIANO
Creemos que los Cristianos deben ser bautizados en agua tras la confesión de su fe en Cristo. Practicamos el bautismo por inmersión, aunque recibimos en comunión a aquellos que han sido bautizados de otra manera al confesar su fe. Al bautizarse el creyente entra en la comunión con la iglesia local y se compromete a una vida de discipulado y servicio.
Mt. 28:18-20; Hch 2:38; Rom. 6:2-6; Col. 2:12-13; 1 Tes. 5:23-24; 1 Ped. 3:21
10. LA CENA DEL SEÑOR
Al prepararnos para la comunión de la Cena del Señor todos los creyentes se examinan a sí mismos. Todos aquellos que entienden su significado, confiesan a Jesucristo como su Señor en palabra y vida y son responsables ante su congregación y viven en correcta relación con Dios y los demás, son invitados a participar en la Cena del Señor.
Mt. 16:24; 26:26-30; 1 Cor. 10:16-17; 11:23-32; Ap. 3:20.
11. MATRIMONIO Y EL HOGAR CRISTIANO
Creemos que Dios instituyó el matrimonio. El matrimonio es la unión sagrada entre un hombre y una mujer. Los creyentes que se casan deben tener un compromiso cristiano común; un creyente no debe casarse con un no creyente. Creemos que el divorcio y el sexo fuera del matrimonio constituyen una violación del plan de Dios para el matrimonio. Los padres cristianos deben educar a sus hijos mediante vidas ejemplares, oración, adoración, instrucción en la Palabra de Dios y disciplina santa.
Gen. 1:27-28; 2:18-24; Prov. 5:18-19; Mal. 2:13-16; Mt. 5:31-32; 19:4-9; 1 Cor. 7:10-11; 2 Cor. 6:14; Efe. 5:22-23; 6:4; Heb. 13:4.
12. EL TRABAJO Y EL DIA DEL SEÑOR
Creemos que Dios nos ha llamado a trabajar y que el trabajo es honroso. Sin embargo, el Cristiano también necesita tener tiempo para la adoración, instrucción en la fe y comunión. Por lo tanto, siguiendo el ejemplo de la iglesia del Nuevo Testamento, apartamos un día a la semana para la edificación espiritual y limitamos nuestras labores ese día para lo necesario y actos de misericordia.
Gen. 2:1-3; Ex. 20:8-10; Mt. 6:33; Lc. 24:1-36; Hch 2:1; 20:7; Rom. 14:5-6; Efe. 4:28; 1 Tes. 4:11-12; Heb. 10:23-25.
13. INTEGRIDAD CRISTIANA
Los cristianos están obligados a decir la verdad siempre. Como un testimonio a nuestra integridad diremos la verdad en todo momento observando lo que Jesús enseño en el Sermón del Monte. También evitamos ser miembros de clanes o sociedades secretas que pueden demandar juramentos o estar en conflicto con nuestra lealtad a Cristo y su iglesia, en cambio buscamos acunar la comunión entre creyentes.
Mt. 5:33-37; 23:1-12; Jn. 18:19-23; 2 Cor. 6:14-18; Efe. 5:6-13; Sgo. 5:12.
14. EL ESTADO
Creemos que Dios ha instituido al Estado. Sin embargo nuestra principal preocupación y lealtad es al reino de Cristo. Oramos por nuestro gobierno, respetamos aquellos en autoridad, pagamos nuestros impuestos, obedecemos todas las leyes que no están en conflicto con la Palabra de Dios y damos testimonio en contra de la corrupción y la injusticia en la sociedad.
Mt. 22:17-21; Hch 4:19; Rom. 13:1-7; 1 Tim. 2:1-6; 1 Ped. 2:13-14.
15. AMOR Y PAZ
Creemos que los cristianos deben vivir por la ley del amor y practicar el perdón de los enemigos como fue enseñado y ejemplificado por Jesús. Buscamos ser agentes de reconciliación; nuestra unión con otros seguidores de Jesús trasciende todas las barreras raciales, sociales o nacionales. Vemos la violencia como contradictoria con la nueva naturaleza del Cristiano. En tiempos de conflicto nacional o guerra, enseñaremos y motivaremos soluciones alternativas en lo posible.
Ex. 20:1-17; Mt. 5:17-28, 38-45; Rom. 12:19-21; 13:8-10; 1 Ped. 2:19-23.
16.EL TRIUNFO FINAL DE CRISTO
Creemos que algún día Dios traerá sus propósitos a la consumación final. Creemos que Cristo regresará visiblemente, personalmente y corporalmente. Cuando Cristo regrese los muertos en Cristo serán resucitados corporalmente y junto con los creyentes vivos serán transformados corporalmente y estarán para siempre con el Señor. Al final todos los poderes del mal serán vencidos y mientras los impíos sufrirán castigo eterno, los santos disfrutarán felicidad eterna en la presencia de Dios.
Is. 2:4; 61:1-11; Mt. 25:13, 31-46; Mar. 9:43-48; Luc. 16:22-23; Jn. 5:25-29; Hch 1:11; 1 Cor. 15:21-58; Fil. 1:21-24; 1 Tes. 4:16-17; Tit. 2:11-14; 2 Ped. 3:3-13; Ap. 1:15, 20-22.
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El pastor Jorge A. Salazar es doctor en Teología Sistemática. Es miembro del Global Missions Team (Willingdon Church, Canada) y The Gospel Coalition. Actualmente es director adjunto de World Serve para Latino América, Pastor Titular en Palabras de Vida y Director del Instituto Bíblico Willingdon para Latinoamérica así como supervisor del Instituto Bíblico Internacional en Arabe.
pastor@palabrasdevida.mx


 

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Jesús no es sólamente una figura histórica que dividió la forma en que medimos el tiempo. Es mucho más. Él vino con un claro propósito que explicó durante su ministerio.
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