Mateo 17: “Ni Dios es un genio, ni tu eres Aladino”



¡Buenos días mujercitas, espero se encuentren bien! Hoy estaré hablando acerca de un versículo en Mateo 17 que ha sido no solo mal interpretado sino mal enseñado. Pero les voy a platicar un poquito acerca del contexto: Jesús está regresando del monte para reunirse con sus discípulos y se encuentra con que no habían podido echar fuera a un demonio del cuerpo de un muchacho ni tampoco sanarlo, entonces Él mismo tuvo que encargarse del asunto y poco después, los discípulos le preguntaron qué ¿por qué ellos no habían podido? Jesús les contestó lo siguiente: “Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.

Y en un mundo en donde todos buscan el placer inmediato, felicidad, riqueza, realización personal, salud y conseguir todos los deseos del ser, este versículo viene como anillo al dedo. He escuchado a muchas personas decir que si quieres la casa de tus sueños o un auto último modelo solo tienes que tener fe. Si estás enfermo y tienes fe, la enfermedad tiene que irse y si no se va, es porque no tienes suficiente fe, si quieres realizar ese viaje que siempre has deseado, estar delgada, y ser millonaria, solo tienes que tener fe. Esta corriente va acompañada del “pensamiento positivo” y de “hablar las cosas que no son como si fueran”. Por ejemplo “¡declaro que no soy ansiosa!” y “decreto que soy talla tres!”

El poder de tu propia boca se convierte en algo mucho más poderoso que el mismísimo Espíritu Santo y de pronto escuchas a personas demandándole que haga cosas en lugar de pedírselas humildemente, por ejemplo “¡Espíritu Santo trae sanidad y prosperidad, en el nombre de Jesús!”, sin un “por favor, te lo pido, te ruego, no sé, algo con una chispita de humildad, caray! algunas hasta se atreven a agregarle el “ahora” y dicen: “¡Espíritu Santo haz un milagro, ahora!”. Y también usan frases como “¡Declaro que tengo el último celular de moda!” y “Decreto que tengo un mejor trabajo”.

Quizás tu misma pienses que no tiene nada de malo, pero te voy a poner un ejemplo más personal para ver si se ve más claro. Imagínate que tu hijo te dice: “Mamá, trae mi comida a la mesa, en el nombre de mi papá” o que te diga: “Mamá declaro que me vas a comprar un celular nuevo y decreto que me voy a ir de viaje Cancún yo solo!”.

Ahora, imagínate que finalmente le compraste el celular y lo escuchas alardear que se lo compraste gracias a su pensamiento positivo y a que él lo declaro y no gracias a tú favor, trabajo, misericordia, amor, ¡Como quieras llamarlo! el chiste es que él mocosito cree que fue gracias a su pensamiento positivo y a que lo estuvo declarando y no gracias a tu generosidad y esfuerzo.

¿Verdad que suena raro? ¿en verdad te gustaría que tu hijo lo viera así? Porque honestamente suena irreverente, arrogante y egoísta. Como si el poder residiera en la persona y no en la gracia de Dios.

Este pensamiento está muy chueco porque está centrado en la voluntad del ser humano y no en la voluntad de Dios. ¿Me explico? Dios se convierte en algo así como el genio de la lámpara de Aladino que está dispuesto a cumplir cualquiera de nuestros caprichos, cuando debería de ser Él quien nos use a nosotras para cumplir sus designios.

Ahora, no me mal entiendan, estoy segura y he sido testigo en mi propia vida que es verdad el versículo que dice “Deléitate en el Señor y Él te concederá los deseos de tú corazón”. Pero debemos enfocarnos en Dios, no en disfrutar los deleites del mundo ¿me explico? Ósea por más que busco en la Biblia no hay ningún sustento bíblico para asegurar que Dios quiere que en esta vida seamos millonarias, completamente sanas, guapísimas, exitosas, reconocidas, y que seamos lo máximo. Por el contrario, me retumban los muchos versículos que dicen que en el mundo tendremos aflicciones y los cientos de vidas que están registradas en las Escrituras que no fueron exitosas (a los ojos del mundo), pero que fueron los grandes ejemplos de la fe.

Por ejemplo, para este mundo, casi todos los profetas, los discípulos y el mismo Cristo, vivieron sin éxito. Encarcelados, sin dinero, sin posesiones, sin estatus social, asesinados, es más, para el mundo no fueron más que fracasados.

Pero ahora resulta que el mundo materialista en que vivimos nos quiere vender la idea de que Dios quiere que nosotras seamos ricas, exitosas, y todo eso, pero si lo analizas tantito, eso no checa con lo que lees en la Biblia.

Sí, la fe mueve montañas, sin embargo, el contexto de ningún versículo que habla de esto, está relacionado con tener más cosas materiales, éxitos sociales, o para ser exaltadas. Al contrario, todos están estrechamente vinculados con exaltar el Nombre de Cristo, no a la persona.

Entonces, debemos creer que la fe que mueve montañas Número uno: es una fe en que Dios puede hacerlo, no tu boca o tu propio pensamiento positivo. Número dos: tiene un propósito divino, no es un mero capricho. Por eso dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”.

Por eso es tan necesario que aprendamos a pedir conforme a la voluntad de Dios y no a nuestros deseos mundanos y egoístas. Y es fundamental que aprendamos a vivir con contentamiento, esta es la palabra clave, como dice en 1 de Timoteo:

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”.

¡Que tengas una linda semana y que Dios te bendiga!
Noviembre 6, 2018 | Aimeé Pérez

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