Por un lado, está Juan el bautista llamando a las personas al arrepentimiento y a vivir una vida correctamente delante de Dios; y por el otro lado están Herodes y Herodías queriendo vivir sus vidas lo más lejos que les sea posible de Dios y de lo que les recuerde que están violando Sus leyes.

Pero la condición humana (sin Cristo) no cambia en lo más mínimo. En la actualidad hacemos lo mismo; ahí está Dios haciéndonos saber (a veces por medio de nuestra propia consciencia) lo que estamos haciendo mal, y ahí estamos nosotros que elegimos ignorarlo (mientras no estamos en problemas).

Para Herodías era tan insoportable escuchar su pecado, que tramó un vil pero exitoso plan lleno de pecado tras pecado para cubrir más pecado, y se dio a la tarea de manipular todo para salirse con la suya y silenciar para siempre a Juan el bautista.

Herodías le pidió a su hija adolescente que bailara provocativamente ante Herodes (su padrastro), para excitarlo sexualmente y justo ahí, cuando sus pupilas estuvieran cargadas de lujuria y TODO se volviera nada… justo ahí en donde el hombre es capaz de tirar sus sueños, derrochar su dinero, perder a su familia, contraer una enfermedad mortal o hacer un daño irreparable a inocentes… allí, delante de muchos testigos, pedirle al tetrarca la cabeza de Juan.

La Biblia dice que Herodes se entristeció por la petición que le hizo la adolescente, sin embargo, su tristeza no fue más grande que el deseo de cuidar su nombre delante de la gente, ni fue mayor que su lujuria al querer complacer a Salomé, así que mandó traer la cabeza del bautista en una bandeja.

Supongo que Herodes se entristeció tanto como se entristece un hombre cuando lo ve perdido todo, pero que es esclavo del pecado… por un tiempo. Después de la muerte de Juan, Jesús incomodó tanto a Herodes que éste último buscaba matarlo. De hecho, los mismos fariseos le dijeron a Cristo:

“Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar, Y (Jesús) les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra”.

En pocas palabras, díganle a Herodes que no le tengo miedo y que mi obra terminará cuando Dios diga, no él.

¿Saben? el relato del asesinato de Juan se me hace tan crudo que ojalá pudiera decir que es arcaico e incivilizado, pero la verdad es que hoy en día las mujeres también hemos perdido el enfoque de una manera bien fea. Quizás no es común escuchar cosas tan retorcidas como pedirle a tu hija adolescente que excite a tu marido para lograr que asesine a alguien que te cae mal, pero si es MUY común que la mujer negocie con el sexo, y no estoy hablando de prostitutas.

Una vez escuche a una mujer decir que ella le pedía a su esposo cosas como ropa, viajes, autos o dinero, mientras lo excitaba. He escuchado a muchísimas esposas “castigar” al marido sin tener sexo porque no se lo ha ganado.

Nos guste o no nos guste reconocerlo, la mujer ha explotado su sensualidad y su sexualidad en mayor o menor escala, pero no deja de ser manipulación para sentirse bien con ella misma y salir con un beneficio propio; ya sea tan solo para levantarse el ego. Entiendo que existen lugares y personas que se aprovechan de la lujuria para hacer cosas terribles como la trata de blancas, que causa el asesinato y secuestro de miles de personas en nuestro mundo, pero no estoy hablando de esto, estoy hablando de lo que, como cristianas permitimos que pase en nuestra propia casa.

Nuestra sociedad está acostumbrada a ver “normal” un baile o una escena explícitamente sensual y sexual en la T.V de nuestro hogar, está acostumbrada a que la mujer se vista para llamar la atención (sexualmente) de los hombres, a tomarse fotos y videos (sensuales o sexualmente explícitos) con los celulares y subirlos a las redes sociales, mientras que cientos de hombres y mujeres ¡le ponen like! Cada vez son más las mujeres (grandes y jóvenes) que se complacen con excitar a hombres a través del internet.

Y luego escuchamos frases como: “los hombres no saben ser fieles, sólo piensan en sexo, juegan con los sentimientos de las pobres mujeres para sacar provecho”, pero detengámonos tantito y pensemos ¿De verdad somos tan inocentes? Vivimos en un mundo que te quita la inocencia a muy temprana edad; solo basta con ver las caricaturas. No sé cómo le hacen, pero los diseñadores se las arreglan bastante bien para hacer que una osita gorda se vea sexi, que te rías con el grandulón homosexual y te identifiques con la marimacha que salva al mundo.

¿Qué estamos haciendo como mujeres cristianas para ayudar a los hombres? He oído mamás cristianas que se enojan con su esposo porque no quiere que su hija se ponga una falda “tan corta”. Mamás creyentes que apoyan a sus hijas si quieren participar en competencias de trajes de baño. Mujeres cristianas que no checan jamás el tipo de películas y series que su hija ve. Jovencitas cristianas que ya han tenido varios novios, que llevan no sé cuántos besos y que perdieron su virginidad con un tipo con el que no planean casarse. Señoras cristianas que se visten provocativamente y que fantasean con el marido de su hermana en Cristo.

Miren sí, Herodes estuvo muy mal, Herodías estuvo pésimo y Salomé fue el conducto que quiso apagar la voz de Dios. Pero reconozcamos si nosotras como mujeres estamos manipulando a través de nuestro sexo, permitiendo que nuestras hijas o amigas lo hagan y cuidemos a nuestros hombres.

Con cariño...

Aimeé
Jueves 24 de Mayo, 2018 | Aimeé Pérez

Envía tus comentarios a info@palabrasdevida.mx

 

Blogs Anteriores

No intentes ser quien no eres

¡Feliz día de las Madres!

Cómo saber cuando algo anda mal

La Tarea del Predicador

Busca las cosas de arriba

Despierta de la Conformidad

Lealtad Perdida

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

¿El propósito de Dios o mi propósito?

En Busca de la Felicidad

Obediencia Extrema

Monumento al orgullo

La Mujer...

El pecado en el creyente

Los Siete que Murieron

Tu Carta de Presentación

En Busca de la Felicidad

Conocidos por Dios

Orando por los demás

Cuándo darte por vencido

Dios es nuestra herencia

Herramientas para compartir tu fe

¡Mírenme, soy lo máximo!

Botellas de sal en el océano

Creados a Imagen de Dios

¡Dios y yo no pensamos lo mismo!

¿Por qué un Dios bueno permite la maldad en el mundo?

El Descanso Escogido por Dios

¿Debemos llamarlo Jesús o Yeshúa?

Dando rienda suelta al orgullo

Lo verdaderamente importante

¿Podemos Confiar en la Biblia?

¡Qué gran privilegio!

¿Qué es el diezmo y por qué debo darlo?

Tesoros en el Cielo

Lo urgente contra lo importante

Ah, el amor, el amor...

Cuando el ánimo se gasta

Desconfiando de Dios

Sin Neutralidad

Perdonar cuesta

No te quedes inmóvil

No temáis, manada pequeña...

Los Efectos del Postmodernismo

Escondido en Dios

Orando con Intención

Cambiando el Enfoque

Salvo... ¿para qué?

¿Casar homosexuales o cazar homosexuales?

Ocupémonos del propósito de Dios

Lealtad Perdida

Una sencilla receta

Oremos por el Amazonas

¿Por qué quiere Dios que oremos?

Te invito a leer la Biblia

Sí, ven, Señor...

¿Conoces a Dios?

Dios es nuestra herencia

Cuando maravillamos a Dios

Bienaventurados los Mansos

¿El propósito de Dios o mi propósito?

¿Cuál mandato sigues?

Una devoción que se nota

Segundas oportunidades

Un peligroso enemigo

¿Yo, volviéndome atrás?

¿Quién se está perdiendo?

Las Manías del que Cree que Cree

En Busca de la Divinidad de Jesús

El Nuevo Nacimiento

¿Quién es Jesús y por qué es tan importante?

Volvamos a las Escrituras